Hombre le deja comida al gato abandonado en el cementerio, cuando regresa quedo seco

Es muy común que comentemos la lealtad de los perros hacia sus amos, incluso existen hasta películas

sobre el tema ya que suele ser lo más normal. Hablamos mucho de lo increíbles mascotas que son y de lo bueno que es tenerlos pero lo cierto es que los gatos son impresionantes también.

Los gatos suelen ser mascotas muy leales con sus dueños a pesar de ser un poco menos cariñosos también saben demostrar mucho amor con sus actos. Hoy veremos una historia donde se comprueba muy bien esto y probablemente cambie la visión que tienes sobre los gatos.

Es muy normal que una familia opte o prefiera tener un perro, ya que son mascotas muy divertidas con quien jugar, pasear y con quienes pasar el rato, esto ocurre en especial en las casa donde hay niños. Estos siempre van a querer un perro a quien cuidar y con quien disfrutar de la vida.

Los perros suelen ser más protagonistas de historias, estos son famosos por ser rescatistas o por cuidar a algún familiar de una manera impresionante pero lo cierto es que los gatos también lo hacen y hoy veremos una historia muy tierna y enriquecedora con un gato de protagonista.

El gato del cementerio

Un joven de 28 años llamado Keli Keningau Prayitno estaba un día cerca de un cementerio, pasó por allí y vio que había un tierno gatito por ahí. Al acercarse notó que este estaba sobre una tumba. Este pequeño animalito no tenía ni agua ni comida por lo cual Keli decidió traerle un poco.

Al siguiente día volvió a pasar y vio que el gato seguía en el mismo lugar, pero este no había ni probado el agua y al comida que Keli le había traído, este pensó que el gato no tenía dueño y había sido abandonado. Al tercer día que el hombre vio de nuevo al gato decidió cuidarlo y llevarlo a casa pero al despertar al día siguiente notó que el gato se había ido.

Este gato había regresado al cementerio y allí Keli entendió lo que sucedía, el dueño del gato era la persona en la tumba y este lo que hacía era acompañarlo a diario acostado ahí. Cuando el gato sentía hambre regresaba a casa y luego volvía a irse al cementerio.

Sin duda esta es una gran prueba de amor y lealtad que ha demostrado este tierno gatito, no importa que el decidió no abandonar a su dueño y seguir a su lado. Como ves los gatos pueden ser muy cariñosos y leales también.

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